Al sur de Patán

Dos pueblos que casi nadie incluye en el viaje

A un corto trayecto en coche de Patán, Bungamati y Khokana se recorren a pie en pocos minutos. En sus plazas todavía se seca el grano al sol. Uno es casa de un dios; el otro huele a aceite de mostaza.

Foto: Gary Ellis / Unsplash

Khokana

Un molino que sigue funcionando a mano

Khokana está a unos 8 km al sur de la ciudad. Las familias prensan aceite de mostaza en prensas de madera y un molino trabaja todavía a mano: saca entre 20 y 25 litros al día. El olor os llega antes que la calle.

Foto: Mehmet Turgut Kirkgoz / Pexels

Bungamati

Seis meses aquí, seis en Patán

Rato Machhindranath, el dios de la lluvia del valle, reparte el año entre Bungamati y Patán. Su carroza se construye en Pulchowk, en Patán, salvo en el jatra que se celebra cada doce años, cuando se construye en el propio pueblo.

Foto: Stan Tuladhar / Unsplash

En primavera

Un mes de carroza por las calles de Patán

Cada primavera, la carroza recorre las calles de Patán durante cerca de un mes y termina en Jawalakhel con el Bhoto Jatra, cuando se muestra a la multitud un chaleco enjoyado por los cuatro lados.

Foto: Roman Saienko / Pexels

Otra diosa

Bungamati también tiene su Kumari

La Kumari más conocida vive en Katmandú, pero según la Oficina de Turismo de Nepal, Patán, Bhaktapur, Thimi y Bungamati tienen la suya. Preguntad al guía antes de acercaros: es una niña venerada, no una atracción.

Foto: Volker Meyer / Pexels

Planificar

Un día laborable, mejor que una fiesta

Id una tarde corriente, sin festival, y es fácil que tengáis las dos plazas casi para vosotros. Combinadlo con una mañana en Patán, a pocos kilómetros al norte, y llevaos una botella de aceite del molino.

Foto: loki TGM / Pexels