Glenburn
Tu primera yema cae en una cesta que ya pesa con la cosecha de ella. Ese es el centro de esta escapada: dos noches en una sola finca de té en activo, sin lista de visitas ni pueblo que ver.
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Llegar
Ningún vuelo de largo recorrido aterriza en Bagdogra: se cambia de avión en Delhi, Calcuta o Bangkok. Allí espera el coche de Glenburn para unos 85 km por la garganta del Teesta; el último cuarto de hora es una pista de tierra, a saltos.
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Primera tarde
Ocho suites, dos ríos y una fábrica a pocos pasos; aquí se hace té desde 1859. La cena es a las 19:30 en la mesa larga. Di esa noche qué no comes: los menús se planean huésped a huésped y cambian el pícnic del día siguiente.
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Segundo día
A las 08:30 la fábrica, porque la hoja se procesa por la mañana, y una cata al final. Después un guía os baja a la sección donde se recoge, de finales de febrero a noviembre; en invierno veréis la poda. Sombrero y manga larga: los arbustos arañan.
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A media ladera
En algún punto de la bajada aparece una bandeja con nimboo pani, la limonada fresca de la finca. El paseo, casi todo cuesta abajo, dura de 1,5 a 3 horas y acaba con la comida en la arena junto al río Rung Dung.
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Tercer día, 05:30
Todas las suites del bungaló Water Lily miran a la cordillera del Kanchenjunga, y de octubre a diciembre las nieves suelen verse al amanecer. Pide el té en la cama a las 05:30 y descorre las cortinas de una ventana de casi tres metros.
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Una leyenda
Por su primer gerente, Kimble Murray, que según la leyenda local sigue recorriendo las laderas en busca de la taza perfecta. No hay televisión y el wifi solo llega a algunas zonas, pero el móvil funciona incluso junto al río.
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Vuelta
El coche sale a las 08:30 para vuelos desde las 13:00. Desde 75.000 rupias por persona en habitación compartida, con comidas, coche y visita a la fábrica. Las mejores épocas: de marzo a mayo y de octubre a noviembre. Pasadnos vuestros vuelos.
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