Boudhanath, Katmandú
A las siete de la mañana, Boudha todavía pertenece a quienes viven a su alrededor. Os contamos cómo uniros a su paseo diario, la kora, sin estorbar y sin convertirlo en una visita guiada.
Foto: Prajjwal Chettri / Pexels
El sentido del giro
Se camina en el sentido de las agujas del reloj y las ruedas de oración de la base se giran con la mano derecha. Las abuelas tibetanas se fijan en quien lo hace bien, y alguna acabará caminando a vuestro lado.
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36 metros
La cúpula se eleva 36 metros y los newar aún la llaman Khasti, un nombre ligado al rocío que, según se cuenta, se recogió para construirla. Desde 1959 la rodean familias tibetanas y hoy más de 50 gompas.
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Después de 2015
El terremoto de 2015 agrietó la aguja. La reparación la pagaron donantes privados, con más de 30 kilos de oro, y la estupa reabrió en noviembre de 2016. Hoy, a primera hora, huele a incienso y a pan tibetano recién hecho.
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Media mañana
Hacia media mañana llegan los grupos y Boudha vuelve a ser un monumento. Antes de eso podéis subir a una azotea, pedir un té y ver cómo la kora gira debajo de vosotros, como un río lento de túnicas y chales.
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Planificar
Con una habitación a pocos minutos a pie, las siete de la mañana se convierten en un paseo. Boudha y Pashupatinath están cerca, en el este de la ciudad: la kora por la mañana y las lámparas del río al caer la tarde.
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