Rabdentse, Pelling

La capital que rompieron los ejércitos gurkhas

Durante 144 años, de 1670 a 1814, la corte de Sikkim vivió en una loma del bosque a 3 km de Pelling. Hoy quedan los muros del palacio, tres chortens reales y la vista al norte entre los árboles.

Foto: Labun Hang Limboo / Unsplash

1670-1814

Por qué es una ruina

Tensung Namgyal trasladó aquí la corte desde Yuksom. Rabdentse fue la capital hasta 1814, cuando llegaron los ejércitos gurkhas y la corte se marchó a Tumlong. Hoy la cuida el Servicio Arqueológico de la India.

Foto: Unsplash

A pie

Quince minutos de bosque desde la puerta

Se llega andando: unos quince minutos por un sendero de bosque desde una puerta en la carretera de Pemayangtse, pasando junto a un estanque. Al final, una plataforma con tres chortens reales y los muros del palacio al norte.

Foto: Arjis Kundu / Pexels

Namphogang

El asiento de piedra de los jueces

Entre las alas del palacio está Namphogang, el asiento de piedra donde los jueces dictaban sentencia. Venid al final de la tarde, cuando la luz entra rasante entre los árboles: lo más probable es que tengáis la plataforma para vosotros.

Foto: Unsplash

La estatua de Chenrezig

Unos 42 metros de compasión, con cristal a sus pies

En la colina de Sanga Choeling se alza una estatua de Chenrezig, el bodhisattva de la compasión, de unos 42 m, con pabellones de ruedas de oración y una escalinata. A sus pies sale una pasarela de cristal, la primera de la India, inaugurada el 1 de noviembre de 2018.

Foto: Neeraj Pramanik / Unsplash

Con niños

¿Merece la pena la pasarela?

Sí, en su primera hora o a última hora de la tarde. No en un día nublado, cuando pagáis por pisar cristal sobre la niebla. A los niños les gusta; a algunos adultos, no. La escalinata y los pabellones de ruedas de oración son la mejor mitad de la visita.

Foto: Neeraj Pramanik / Unsplash

Una tarde en Pelling

La pasarela temprano, las ruinas al caer la tarde

Los grupos llegan a la estatua y a Pemayangtse a partir de media mañana, y Rabdentse está tranquilo casi a cualquier hora. Con la pasarela temprano y las ruinas con la luz baja, el amanecer queda libre para la montaña.

Foto: Expressive Capture / Unsplash